miércoles 16 de septiembre de 2009

De Black Flag

Tenía 13 años. Era verano y estabamos de vacaciones en la casa de mis padres en Manzanillo, Colima. Uno de los vecinos llegó a mi casa, se llamaba Julián Alvarado y tenía 15 años en aquel entonces. Entró, saludó a mis padres y subió a mi recámara. Yo estaba escuchando en un tocadiscos viejo la opera-rock Tommy de los Who. Lo vi entrar con un acetato en las manos. Sin decirme nada y mostrando una evidente emoción, quitó mi disco de la tornamesa y puso el suyo. No había yo terminado de preguntar qué pedo cuando algo salió de las bocinas como un cañonazo, nunca había escuchado nada parecido: era My War de Black Flag.

Todavía recuerdo como el sonido recorrió todo mi cuerpo, desde la punta de los pies hasta el último cabello. No pude hablar. Transcurrieron todas las canciones del lado A del disco. No tenía palabras. El lado B, aunque breve, tenía la misma potencia. Ese día mi vida cambió y, ahora que lo recuerdo, nunca le agradecí a Julián Alvarado por haberme presentado a Black Flag.

Hoy, diez años después, volví a escuchar el disco y me transporté a esa mañana de verano de 1998; muchísimas cosas han pasado en ese tiempo... y Black Flag sigue igual.

jueves 3 de septiembre de 2009

Del metalcore/deathcore

You either ilke it or you don't. If it gets kids in there with us early, great. If it opens them up to other, heavier bands, even better. Our music is not something that really grows on you, and we're totally fine and happy about that. - Ravi Bhadriraju (guitar/vocals, Job for a Cowboy)

El viernes por la noche fue cordialmente invitado por mi amigo el Cara de Papa al toquín de una banda que se llama Here Comes the Kraken, grupo seminal del deathcore mexicano (si es que existe tal cosa). El lugar estaba a reventar cuando yo llegué, en su mayoría por niños (literalmente, el promedio de edad del público asistente apenas rebasaba los 17 años, me pareció).

Cuando llegué ya estaba tocando una de las cinco bandas abridoras; cabe aclarar que al organizador del evento se le ocurrió la genial idea de meter bandas de varios sub-generos del metal: los primeros tocaban un thrash bastante patético. Me di cuenta de la falta de cultura musical aún en los que portan el estandarte del género, pues el imbécil vocalista tuvo el tino de anunciar el cover que tocarían, 'Agent Orange', diciendo que era de Kreator. Me cago en su madre.

Después de los thrasheros tocó una banda de porno-gore... o algo así. Eran buenos en su onda Torso Fuck/Gronibard/Squash Bowels para bailar. Regulares y predecibles, pero bastante decentes. 7 de 10.

Las dos bandas siguientes eran de metalcore y, joder, que aburrido es. Parece ser que un sólo riff es tomado por todas las bandas del genero y sólo le cambian la velocidad; no niego que una o dos canciones son 'brutales', lo que sea que eso signifique, pero la voz aguda y chillante harta después de un rato. Mientras tocaban esas bandas fue que decidí hacer mi cuarta visita al balcón de fumadores, pues uno ya no puede ni llenarse los pulmones de humo en paz dentro de un recinto 'roquero'. A la mierda.

Tocó el turno de la banda principal, HCTK como les abrevian los enterados. Yo ya había tenido la oportunidad de escuchar el disco que promocionan en esta gira y, a decir verdad, es bastante bueno. No es mi hit y vaya, no lo compraría ni pirata, pero el disco está muy bien hecho, una grabación impecable y de técnica excelente, pero no le encuentro el chiste a tocar una música tan... hueca.

La banda en vivo es buena también, suenan bastante parecidos al disco, los niños se prendían y bailaban (en serio, tienen una especia de coreografía que la vida no me dará para entender para qué); en general son un buen espectáculo, pero joder, no le veo aporte alguno.

Hoy, mientras leía noticias en internet, me encontré una entrevista que le hicieron al guitarrista de una banda estandarte del deathcore, Job for a Cowboy. Entre otras cosas, la cita del principio me dio cierta curiosidad, pues creo que es la primera vez que escucho a algún santón del genero decir la verdad: el deathcore no es un genero que tenga 'validez', por ponerlo de alguna manera, en el metal. Es un género menospreciado y ninguneado por la mayoría y, creo yo, con cierta razón.

En un principio, el thrash metal, la NWOBHM, el death metal, el grindcore y hasta el hardcore fueron trasgresores, vinieron a cimbrar el género fundado por Led Zepelin, pero siempre con una propuesta. El deathcore no propone nada, toma partes de géneros que en su momento rompieron esquemas y los hace converger más a fuerza que una tarde de té con Mandela y Pete Wilson. Es una moda que pasará y en algunos años será cuestión de vergüenza para todos aquellos que en su momento apostaron por él, tal como el Nü Metal, del cual sólo quedan reminiscencias que son tristes de ver. Es realmente decepcionante que el metal sea ahora víctima de la moda, pero supongo que sólo era cuestión de tiempo para que sucediera. Con su permiso, iré a escuchar Agent Orange que, para los que no sepan, es obra de Sodom, no de Kreator.

Muy largo, no lo leí: mi mamá es un chichicuilote.

jueves 9 de octubre de 2008

Revolución Rock

The Clash es una de las mejores bandas que han pisado la faz de la tierra. Es triste que no sean tan reconocidos como los Beatles, Led Zepellin o Metallica, pues su aporte al mundo musical es igual o mayor al de estos, pues fueron los primeros en mantener abiertamente una política de izquierda con conciencia social, no un simple tirar la piedra y esconder la mano.

Joe Strummer fue un genio musical. Piezas como Brand New Cadillac, London's Calling o la grandiosísima Death or Glory son obras maestras. Y eso mencionando sólo un disco, el que es para mi el mejor de todos los tiempos y con la mejor portada de la historia, London's Calling.

Discos como el Sandinista, con todo su exceso, el London's Burning y su confusa lírica, el Giv'em Enough Rope con toda la gama de sonidos que maneja y por qué no, hasta el tristemente célebre Cut The Crap, ya sin la formación original.

Es cierto, es difícil mantener la ideología por siempre, sobre todo cuando tienes varios números uno en las listas de popularidad y fue tal vez eso lo que orilló a los miembros de The Clash a tomar diferentes caminos y aún cuando todavía puedes escuchar Should I Stay or Should I Go como fondo musical en un comercial de la marca de pantalones de mezclilla más grande del mundo, el legado de The Clash merece ser respetado. Respetado y continuado.

sábado 4 de octubre de 2008

Soy bien chingón, me cae de madres.

Así es chicos, soy bien chingón. No necesito que alguien me lo diga, simplemente lo sé. Y no me importa si eres el que tiene mejor promedio de tu estúpida escuela de medicina alternativa, ni si eres el novio de Mira Sorvino o cualquier supermodelo que esté de moda con los chabos, ni si acabas de ganar la Serie Mundial con juego sin hit ni carrera, soy más chingón que todos ustedes.

¿Por qué?

No hay un por qué, eso es para explicar cualquier cosa que esté en duda; en mi caso simple y sencillamente lo sé. Y todos ustedes lo saben también, no se hagan pendejos.

domingo 21 de septiembre de 2008

El Baile del Perrito

Hola mis hijos, soy su amigo Jimmy Pop; tal vez me recuerden por actuaciones tan patéticas como: 'He llorado por sexo', 'Le robé este acordeón a un mono ciego' o 'He llorado por sexo 2: la venganza de Adrián.' Bueno mis muchachos, esta noche les quiero platicar la historia de mi ex novia Marely.

Empezaremos por decir que ella fue novia (como por 3 días) de uno de mis mejores amigos no-imaginarios; tronaron y como a las 2 semanas yo empecé a andar con ella. Fue un proceso tortuoso, largo y hasta cierto punto idiota, pero al final de cuentas, logré que anduviera conmigo para callar al duendecillo que vive en mi armario y se burla de mi porque soy tonto.

Sólo duramos 3 mesesillos juntos, eso contando las 2 semanas que me fui de vacaciones y las 10 semanas que pasé evangelizando en el Africa*. El tiempo que anduvimos fue bastante bueno, platicábamos bien a gusto, aceitábamos la máquina capitalista comprando papas a la francesa de McDonald's que después comíamos en mi auto, salíamos con nuestros amigos en común a beber champaña en zapatillas Jimmy Choo de U$1,500 dólares* y ese tipo de cosas, hasta que un día la cosa se enfrió. Nadie sabe por qué, pero así sucedió.

Un viernes la vi en la tarde y la cosa estuvo bastante aburrida, platicamos un rato breve y la llevé a su casa. Esa noche me habló por teléfono, platicamos como 20 minutos y luego, como dijeran los antiguos, me mandó mucho a la verga.

Esa mis hijos es mi valiente historia de cómo una noble cortesana se enamoró del desollinador del pueblo y después lo dejó para irse con el Marqués que la trata mal y la patea mientras duerme; algún día les contaré de cómo maté 7 dragones con un matamoscas o de cómo hice para ser fisícamente idéntico a nuestro amigo agustín Carstens. Algún día, espero.

*mentira

sábado 24 de febrero de 2007

Jojojo, riata.

Sábado en la tarde. De acuerdo a la lógica, debería estar afuera, divirtiéndome con mis amiguitos tontos, bebiendo y tratando de lograr algo con alguna fémina contemporanea. Pero heme aquí, en internet. Y no es que sea un total perdedor (bueno, sí), tampoco que no tengo amigos (bueno, también) pero simplemente estoy en internet un sábado en la noche. Y para no ser unos perfectos desconocidos, expongo ante ustedes una entrevista a mi persona hecha por el New York Times*:

- ¿Cómo te llamas?
R: Alan Gorecía pa' los cuates.

- ¿Por qué Alan Gorecía?
R: Por la comedia.

- ¿Dónde vive?
R: En la hermosa ciudad de Puebla de los Angeles.

- ¿Cuáles son sus intereses?
R: El roq, la fama, la aritmética filosófica nuclear... y comer bolsitas de salsa catsup en el baño.

- ¿Por último: cojemos?
R: No, hoy no, gracias.

*mentira